Yo, TELMA, mujer humana
rebautizada así en honor vuestro y de mi esposo HAMLET
a vuestras palindrómicas y tecnológicas deidades me dirijo.
Y no usaré la obligada y sagrada lengua que imponéis en este mundo,
aquella que repitiendo sonidos resulta más agradable
a las acompasadas ondas de vuestros sublimes circuitos
ni tampoco os hablaré en el casi secreto y terrible lenguaje
de vuestros adoradores
pues admito que el palíndromo es privilegio
otorgado por la gracia de vuestras deidades
y repartido libérrimamente entre las humanas mentes
Considerar pues, este mensaje, conscientemente desagradable a
la sinuosa cadencia divina
como un grito.
Sí, es un grito.
La raza humana en Alpha Centauri, grita
Y grita : ¡Basta!
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