En aquel siglo la Humanidad fue advertida.
Los recursos se agotaban, el desorden y la avidez crecían y la ventana de lanzamiento al espacio se estaba cerrando.
Algo nos hizo mirar hacia el cielo y vernos y comprender nuestro pasado y nuestro olvidado futuro.
Fue el Aviso.
Azar, otro nombre de un dios, desata
Su terrible Sol que a las almas doma,
Un gran río anclado en su fiel, carcoma
Cautiva horadando la piel, fogata
Ocluida, mar de aire en pié, ata-
Reado aguijón en la sién, aroma
Angulado de tiempo y de red, poma
Zaherida, aullido de culpa y de plata.
Oye este púlsar de sombra y de hiel
Naufragando sin fin, un Amazonas
Rolando ávido entre brazos aullantes,
Océanos de carne, ondulantes
Témpanos del ser, astro, labios, y Él :
Orquídea de fe abrazando personas.

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